Todos grabaron. Nadie lo tiene todo.
Las fotos acaban en veinte chats distintos y desaparecen en medio año. Un código en la mesa deja la noche en un solo sitio — en calidad completa, y todavía ahí cuando las aplicaciones hayan cambiado de nombre.
Los primeros invitados
Tiene que llevar cinco segundos, si no, nadie lo hace.
- Escanear el código, elegir fotos, listo — nada que descargar y ningún inicio de sesión.
- Funciona incluso con el mal wifi del local y en un teléfono viejo.
- Funciona igual de bien si compartís el código en un chat en vez de imprimirlo.
En mitad de la noche
Lo divertido no es recoger las fotos. Lo divertido es que todos las vean a la vez.
- Las fotos aparecen en la tele o en el proyector mientras se hacen.
- Se puede jugar un concurso desde la mesa, con puntos y una persona ganadora.
- Los invitados piden canciones desde la misma página en vez de hacer cola junto al altavoz.
- El libro de visitas recoge saludos cortos en texto, voz o vídeo.
La última hora
Las fotos tardías suelen ser las mejores, y llegan mucho después de que pare la música.
- Las subidas siguen abiertas durante días, también desde el sofá del día siguiente.
- Lo que no debería estar ahí lo quitas desde tu propio teléfono.
- Quién ha subido más puede mostrarse en la sala si os apetece competir.
Al día siguiente
Nadie tiene que pedir en el grupo que le vuelvan a mandar las fotos.
- Un enlace basta para que todos lleguen a todo.
- Las fotos están en calidad original y no aplastadas por una aplicación de mensajería.
- Os lleváis la noche entera en un archivo y la conserváis.
Vedlo vosotros primero
La demo es un evento de verdad, no una película de uno. Estáis donde está el invitado, sin crear nada.